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Mostrando entradas de octubre, 2011
Ahora ella no sabe qué ha pasado. Ni la más remota idea, se dice. Fue poco a poco, sin que se pudiese dar cuenta. El agua fluía por cada meandro, se colaba por cada ranura y lo alcanzaba todo. Sin dramas, como sólo el agua templada puede. Ahora cada detalle ha cambiado y ella no es capaz de recordar, no puede, aquel momento decisivo en el que abrió la llave del agua.
Sentada, observa su vida cálidamente inundada.