Pineapple Mary
martes, 29 de mayo de 2012
miércoles, 18 de abril de 2012
100
Acudían siempre a altas horas de la noche. El aire se enrarecía, las luces agonizaban y el ambiente se tornaba espeso. La oscuridad le aterrorizaba, pero no tanto como lo que venían a decirle.
Alguna vez se soprendía despierta de madrugada, a sabiendas de que no ocurriría nada bueno. Sus miedos, como en cada oportunidad anterior, se congregaban. Y eran más grandes, más altos y más oscuros que a la luz del sol.
De día desaparecían. La luz aséptica los reducía a polvo, a cenizas.
Nunca supo a quién creer.
Y así pasó su existencia.
domingo, 15 de abril de 2012
99
Alguna vez, entre todas las idas y venidas de esta prostituta vida, me he encontrado con personas que habían perdido la fe en todo. Seres que al final de todos sus caminos no se fiaban ni de su sombra. Y me dieron pena, claro, como a ti te la darían y como se la darían al más insensible del planeta. Porque no hay nada peor que no ser capaz de creer en nada, que perder todas las ilusiones y toda la inocencia.
Cómo llegaron a tocar fondo no será, seguramente, una historia de un día. Es, más bien, un cúmulo de golpes y decisiones erróneas. Por eso es mejor decidir sabiamente.
A veces, apartarse para que la mierda no te salpique es legítimo, no es de cobardes. Hacerlo para conservar la candidez no es tener miedo, es saber cuidar de ti mismo.
miércoles, 8 de febrero de 2012
98
Últimamente siento mucho frío. Me imagino las brasas que quedan al final de la fogata más hermosa y me parecen muy parecidas a mi cuerpo ahora.
(...)
Me preguntaron si odiaba el invierno y no pude contestar sino sí. Pero ahora ya ha pasado.
Mi cuerpo tiritante ve la luz al final del túnel,
y ya no te necesita para calentarse.
(...)
Me preguntaron si odiaba el invierno y no pude contestar sino sí. Pero ahora ya ha pasado.
Mi cuerpo tiritante ve la luz al final del túnel,
y ya no te necesita para calentarse.
lunes, 6 de febrero de 2012
Paradigma de amor.
Ella tenía el vientre plano y los pechos plenos, de esos que no explotan al volar. Tenía los ojos grandes y los labios carnosos. Los huesos marcados en su piel color miel. Ella tenía lunares hasta en sitios a los que la mano del hombre no había podido llegar. Ella era todo lo que hubieses querido soñar si alguna vez hubieses tenido elección.
Él era gilipollas.
Él era gilipollas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)