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Oda al frescor salmantino mañanero

Que no, es broma, yo por ahora no sé escribir odas... o no me da la inspiración. Sin embargo lo que si quiero expresar es mi intenso amor a la brisa glacial mañanera que me envuelve, retoza a mi alrededor y se mete hasta por debajo de mi ropa interior cada vez que me encamino a mi querida facultad. Y es que las alternativas para llegar a tal lugar me dejan literalmente helada: la primera es atravesar la fría estepa siberiana que es la Rúa, la segunda (y por ello mucho peor) es recorrer la calle de los tres coños. Sí, la de "coño que bonito, coño que alto, coño que FRÍO!".
Si fuese posible maquinaría irme a Hawái. De hecho ya lo estoy maquinando. Ya me vereis por allí, aunque sea con el Imserso. ¿Verdad que es una pena que las grandes oportunidades de la vida nos lleguen cuando más parecido guardamos con una pasa?

Comentarios

  1. Asco de frio. Asco asco asco. O hace frio en condiciones o esto no mola

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  2. Yo prefiero el frio... aunq es un problema, después en el pani tienes que andar preocupado... ¿Seguirá mi chaqueta en el sitio que la dejé?

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Salamanca,

que enhechiza a voluntad de volver a ella a todos los que de la "apacibilidad" de su vivienda han gustado.

Ayer me volvieron a liar. El típico plan de "cerveceo de tranquis" que se desmadra y que acaba siendo "cachis en el pani". Ahora ando entre maletas y planteandome hasta que punto es necesario llevarme el portátil. De todas formas este no es el caso.
Hace tres años que vivo, sobrevivo (si se tiene en cuenta el frío) en esta ciudad cuya tradición universitaria tiene más años que tú, yo y el apuntador juntos. Cuando yo termine la carrera todo seguirá igual que cuando empecé, ya que si hace 40 años ya estaba así (de ello da fe mi padre), dentro de 40, exceptuando el nombre de algunos bares, todo seguirá igual.
La gente seguirá considerándose avanzada a su época, vestirá moderno, irá a bares con música moderna, se agobiará antes de exámenes, y se encerrará en las bibliotecas, se enamorará y se desenamorará, se emborrachará y saldrá los martes, los jueves, lo…
Y si estuviera allí la luz aún se colaría entre las persianas. Puede que sintiese calor, un hormigueo en la punta de los pies que abrazase mis tobillos y se colase como agua de lluvia por mis piernas. Y si estuviera allí. Si estuviera allí las gotas habrían ya, hace mucho, mojado la tierra y desde la terraza de un tercer piso alguien inspiraría y pensaría que las tardes de mayo, si están mojadas, merecen más la pena. Y si estuvieras aquí al menos el aire bárbaro que me hace nudos en el pelo te revolotearía a ti también y entonces sería más brisa y menos viento. Pero no lo estás y el aire va en ráfagas de mano con la lluvia, moja la tierra con tanta fuerza que hace daño y las nubes son caos y el cielo es caos y yo soy caos y tú, tú no sé si lo serás. Pero tendría sentido porque para mí no hay nada más bello...

Se busca

Se busca un saludo que dibuje una sonrisa. Se busca un alto. En el camino se busca acompañamiento de noches, velas, mosquitos y sombras. Se busca risa, se busca... En la quietud de la noche se busca silencio y dos o tres palabras pronunciadas bajo. O pronunciadas alto, pero se buscan. Que roja sea la tarde cuando se busque inquietud anticipada. Se buscan emociones fuertes. Se buscan estrellas y se buscan alineadas. Astros, planetas, alineados también. Se busca catarsis y falta de aire y espacio en el pecho. Asombro, se buscan coincidencias tejidas, enredadas y enrevesadas, se busca dieta por falta de ganas. Se busca fuego, quemarse y arder de madrugada atónitos ante el espectáculo. Se busca. Te busco. Y espero.