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Für meine Kartoffel.

Créeme que eres un cristal que según la luz que filtre proyectará una cosa u otra. Tienes miles de muescas que te ha hecho la vida y otras tantas que venían de fábrica. Tienes manchas, pegotes, rayas y mil cosas más.

La luz es la mirada del otro. Que sólo es capaz de ver la proyección. Y no es tu culpa, ni mi culpa, ni la de nadie que vea algo que no le guste, quizás su luz es demasiado tenue o demasiado fría. Pero el hecho es que simplemente no encajas en su visión de la vida.

Así que píntate una raya más y repítete que esta no va a ser la última vez y que no te importa. Dime si no te sientes viva. Porque la vida es esto, los altos y los bajos. Todo sentimiento fuerte aunque sea malo es un impulso, así que aprovecha éste. No lo dejes estancado y permite que te lleve. Que te lleve incluso si el destino es el siguiente montón de la más absoluta mierda.

Porque, ¿Sabes? Cuando la vida se mantiene estancada y nada pasa, sólo el tiempo, hasta la mierda sabe a gloria.

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Salamanca,

que enhechiza a voluntad de volver a ella a todos los que de la "apacibilidad" de su vivienda han gustado.

Ayer me volvieron a liar. El típico plan de "cerveceo de tranquis" que se desmadra y que acaba siendo "cachis en el pani". Ahora ando entre maletas y planteandome hasta que punto es necesario llevarme el portátil. De todas formas este no es el caso.
Hace tres años que vivo, sobrevivo (si se tiene en cuenta el frío) en esta ciudad cuya tradición universitaria tiene más años que tú, yo y el apuntador juntos. Cuando yo termine la carrera todo seguirá igual que cuando empecé, ya que si hace 40 años ya estaba así (de ello da fe mi padre), dentro de 40, exceptuando el nombre de algunos bares, todo seguirá igual.
La gente seguirá considerándose avanzada a su época, vestirá moderno, irá a bares con música moderna, se agobiará antes de exámenes, y se encerrará en las bibliotecas, se enamorará y se desenamorará, se emborrachará y saldrá los martes, los jueves, lo…
Y si estuviera allí la luz aún se colaría entre las persianas. Puede que sintiese calor, un hormigueo en la punta de los pies que abrazase mis tobillos y se colase como agua de lluvia por mis piernas. Y si estuviera allí. Si estuviera allí las gotas habrían ya, hace mucho, mojado la tierra y desde la terraza de un tercer piso alguien inspiraría y pensaría que las tardes de mayo, si están mojadas, merecen más la pena. Y si estuvieras aquí al menos el aire bárbaro que me hace nudos en el pelo te revolotearía a ti también y entonces sería más brisa y menos viento. Pero no lo estás y el aire va en ráfagas de mano con la lluvia, moja la tierra con tanta fuerza que hace daño y las nubes son caos y el cielo es caos y yo soy caos y tú, tú no sé si lo serás. Pero tendría sentido porque para mí no hay nada más bello...

Se busca

Se busca un saludo que dibuje una sonrisa. Se busca un alto. En el camino se busca acompañamiento de noches, velas, mosquitos y sombras. Se busca risa, se busca... En la quietud de la noche se busca silencio y dos o tres palabras pronunciadas bajo. O pronunciadas alto, pero se buscan. Que roja sea la tarde cuando se busque inquietud anticipada. Se buscan emociones fuertes. Se buscan estrellas y se buscan alineadas. Astros, planetas, alineados también. Se busca catarsis y falta de aire y espacio en el pecho. Asombro, se buscan coincidencias tejidas, enredadas y enrevesadas, se busca dieta por falta de ganas. Se busca fuego, quemarse y arder de madrugada atónitos ante el espectáculo. Se busca. Te busco. Y espero.